La familia

Los hogares en México son cada vez más pequeños. En el pasado el nivel de educación del jefe de familia era un factor de alta influencia en la planificación familiar, hoy ya no lo es.

Las gráficas comparan el número de hijos en el hogar de los padres de los encuestados y su hogar actual. Denota que, entre mayor ha sido la escolaridad del jefe de familia, menor es el número de miembros en la familia. En la segunda gráfica se muestra que, para 2006, la escolaridad dejó de ser un factor importante para determinar el tamaño de la familia.

La pertenencia a familias con más de cuatro hijos en los integrantes de las generaciones nacidas en la segunda mitad del siglo XX cuando sus padres cuentan sólo con educación primaria o inferior en México es claro. En estas generaciones se formaron familias que en su mayoría constan de tres o menos hijos. Lo anterior podría estar indicando tres hechos interesantes:

  1. La creciente concentración de los habitantes en zonas urbanas;
  2. El éxito de las medidas de salud pública; y
  3. La exitosa campaña de planificación familiar, emprendida desde la esfera gubernamental a partir de la década de 1970, misma que inicialmente fue mejor absorbida por la población con mayor escolaridad. Es muy probable que la incorporación de las madres de familia a la actividad laboral fuera del hogar sea, al mismo tiempo, efecto de esta variación en la estructura económica y causa de la disminución de embarazos.

La probabilidad de que una persona sin educación contraiga matrimonio con una persona con licenciatura resultó casi nula.

La tendencia a casarse con una persona de educación semejante, es muy elevado en México y no ha cambiado significativamente durante los últimos 15 años. Las uniones que cruzan todas las barreras, es decir en las que uno de los cónyuges no tiene educación y el otro tiene educación universitaria, resultaron altamente improbables. Finalmente, trascendió la tendencia entre las mujeres a casarse con hombres con mayor nivel educacional que ellas; por el contrario, los datos arrojaron que, con frecuencia, los hombres contraen matrimonio con mujeres de menor escolaridad.  La mayoría de las uniones, entonces, resultaron entre personas con el mismo o muy cercano nivel educacional.