Movilidad intergeneracional

En comparación con generaciones anteriores, los mexicanos de 30 a 37 años tienen menos probabilidades de superar el nivel educativo de sus padres.

La asociación educativa entre padres e hijos, es decir la probabilidad que los padres y los hijos tengan un nivel de escolaridad semejante, ha aumentado durante los últimos años, lo que ha afectado a las generaciones más jóvenes. Ello podría deberse a que la inestabilidad económica y reducción del gasto público en educación a consecuencia de la crisis de los 80s que afectó a las generaciones que entonces ingresaban al sistema educativo. En el caso del primer cruce o superación de nivel, queda patente la dificultad de acceder a la educación primaria para las personas cuyos padres no tienen educación. Las barreras en la parte media de la estructura educacional siguen el patrón opuesto: hay más posibilidades de superar la barrera impuesta por los padres. El cambio más notable es el aumento sustancial de la barrera entre la preparatoria y la educación superior. Esta tendencia sugiere que si bien las oportunidades de adquisición de niveles básicos de educación se hacen más igualitarias, la influencia del origen social para el acceso a niveles altos de educación ha crecido a través del tiempo.

Existe muy poca movilidad socioeconómica intergeneracional en México, especialmente en los niveles extremos.  Cerca del 50% de quienes nacieron en el nivel más pobre no ha logrado ascender, y cerca del 60% de quienes nacieron en el nivel más rico no ha descendido.

La gráfica muestra que la movilidad resultó muy reducida en los segmentos más bajos y más altos de la estructura poblacional, y que es entre la clase media en donde se presentó más movimiento. Para quien nació en el quintil o 20%  más pobre de la población, fue muy remoto el llegar al 20% más alto de la población y cuanto mucho avanzó un quintil solamente. Similarmente, para quien nació en el quintil más rico, resultó prácticamente imposible descender al quintil más pobre y en todo caso sólo descendió un nivel. Es decir, la asociación o influencia del origen socioeconómico de la población para determinar hasta dónde puede llegar  una persona reflejó ser muy importante, especialmente en los extremos más pobre y más rico de la población.

Mientras que más del 50% de los jefes de familia se dedicaba a labores agropecuarias en la generación de los padres, esto ocurre sólo con el 25% de la generación de los hijos.

La gráfica muestra cómo la urbanización del país y el desarrollo económico han transformado la estructura laboral de la fuerza de trabajo. Al disminuir la agricultura como generadora de riqueza, lo que ha sucedido en todos los países del mundo, ha aumentado el porcentaje de la población que se dedica al sector industrial o de servicios. Por ello es perceptible que la población encuestada dedicada a labores manuales, independientes y profesionales haya aumentado con relación a las actividades que llevaban a cabo sus padres. Por ejemplo, mientras que sólo el 5% de los padres de los encuestados eran profesionistas, actualmente el 12% de ellos se dedican a tareas de índole profesional.